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Belem
Belem es una ciudad puerto en el norte de Brasil, capital y la ciudad más grande del Estado de Pará. Es la puerta de entrada y, junto con Manaus, la ciudad más importante en la región amazónica brasileña.
También conocida como Cidade das mangueiras - ciudad de los árboles de mango -, debido a la gran cantidad de estos árboles, los brasileños se refieren a ella como Belem do Pará.
Asentada sobre una serie de pequeñas islas entrecortadas por canales y ríos, es una ciudad sorprendentemente gratificante, con parques y calles sombreadas por árboles de mango, y una serie de fascinantes monumentos y museos.
Fundada en 1616, fue la primera colonia europea en la región. Por ser la puerta de entrada a la Amazonia, el puerto y la ciudad crecieron formidablemente, y ahora es una gran ciudad con millones de habitantes.
Si vienes de climas fríos, ten en cuenta que esta es una ciudad cálida y lluviosa, con altos niveles de humedad. El clima ecuatorial le significa poca variación de temperatura de un día para otro, siendo entre enero y mayo los meses más húmedos.
Atraídos por las exóticas bellezas del lugar, elegimos para hospedarnos el Hotel Crowne Plaza Belem, un lujoso hotel con una ubicación privilegiada, a solo cinco minutos del centro.
Sus cómodas y amplias habitaciones, combinadas con sus completas instalaciones que incluyen piscina, sauna, servicio de masajes, sala de fitness, bares y restaurante, nos permitió disfrutar de unas vacaciones inolvidables.
La parte más nueva de la ciudad tiene edificios modernos y rascacielos, mientras que la parte colonial conserva su antiguo encanto, con plazas arboladas, iglesias y los tradicionales azulejos en sus construcciones.
El primer lugar que visitamos fue la Cidade Velha, o ciudad vieja. Aquí están lo edificios coloniales mejor conservados, entre los cuales se encuentra la Catedral, que data de 1748, así cómo elegantes mansiones antiguas dignas de admirar.
Otros lugares de interés turístico son la Basílica de Nossa Senhora de Nazaré, el Museo de Arte Sacro, el Museo Emilio Goeldi, que incluye un zoológico, jardines botánicos, acuarios y un buen museo de etnología.
El Mercado Ver-o-Peso es interesante: entre los puestos de frutas y hortalizas descubrirás que venden dientes de cocodrilos, boas secas y encantos “macumba”, tales como amuletos con poderes misteriosos e incienso para alejar el mal de ojo.
Una peculiar vista es la réplica de la Torre Big Ben en la Praça do Mercado, justo al lado del puerto pesquero. En este último un muy agradable centro turístico fue inaugurado recientemente.
En el puerto también puedes coordinar cruceros fluviales, así como excursiones (breves o prolongadas) para experimentar el verdadero sabor de la selva internándote en el río Amazonas.
A solo 80 kilómetros de Belem se encuentra la Ilha de Marajó, una isla del tamaño de Suiza en la convergencia del río Amazonas y varios pequeños ríos, famosa por sus formidables manadas de búfalos de agua y sus playas desiertas.
La cocina del lugar se basa en gran medida en su patrimonio aborigen. Entre los platos más sabrosos se encuentra el pato no tucupi, el manitoba - guiso de carne de cerdo con salsa de hojas de mandioca -, y los famosos sorvetes (helados), elaborados con frutas regionales como el Açaí, Cupuaçú, Taperebá o Bacuri.
La Praça da República - Plaza de la República -, es el centro de la vida nocturna, coronada por el Teatro da Paz, que no puedes dejar de visitar. La vida nocturna se basa en la música y el baile. Desde espectáculos de samba, música tradicional y danza, hasta bailes organizados en botes, todo es color y diversión en esta ciudad. Te recomiendo Barra de África, una de las mejores discotecas del lugar.
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